¿Sabes con qué alimento nuestro amor?
con la fe de tenerte algún día entre mis brazos,
con el calor que te proporcionan mis labios,
con la esperanza de estar a tu lado,
con mi infinito silencio, en mis oraciones y rezos;
con la humildad de mis pensamientos,
con el encanto de tus manos,
con la alegría de tus abrazos,
con la tristeza de tu llanto,
con el hechizo de tus ojos,
con la nobleza de tu espíritu:
con los susurros de la distancia,
lo alimento con la imaginación,
con besos que no existen,
con caricias que están lejos,
con miradas que me mantienen vivo,
lo mantengo vivo por ti y por mi;
esperando que un día, pueda hacerte la mujer más feliz,
y eternamente entregarte lo mejor de mi,
para que entiendas que toda mi vida:
“te pertenece sólo a ti”