Jardín marchito
De infinitas estrellas pinte tus crepúsculos
involucrando mi corazón marchito y desolado
en una muerte de un sol que languidecía,
y con el canto de ruiseñores mi vida partió
dejando mis ramas en extravío y secas
en un cielo donde solo sollozaba la luna
que agonizaba como yo de tristeza y congoja.
Ahora…adiós amiga compañera de mi dolor,
dueña de mis noches azules y sin embargo
convertidas en halos de amarguras,
de sueños rotos, de despojos en mi corazón;
versos que enmudecieron en un cielo
que se volvió huérfano de luceros.
Las rosas y los jazmines de mi jardín se marchitaron
y el colibrí de mis ojos derramaron sangre
vertidas por las venas de mis manos
que en un lamento fueron arrojadas
a las profundidades de un mar marchito y sereno.
Mis versos callaron el sonido de mi voz
y antes que se marchitase arrojé la pluma
y entre espada y pared me confesé
culpable de un amor inexistente;
y con la sangre del sol en mis estratos
mi vida huyo como aroma de nardos en Noviembre
y ambicioné mis sueños en existencia de los tuyos.
Recostada en mi rosal marchito y frío
busco encontrar mis otoños destruidos,
en una espera que duele hasta el cansancio
de saber que nunca regresaras a inundar
de rocíos mis campos en desolación
en mi jardín ya marchito…
Ligia